Este libro está conformado por once relatos que cuentan en primera persona las aventuras vividas por un biólogo marino en cumplimiento de su deber (la investigación científica) en un lugar tan lejano y fascinante como la Antártida argentina, entre 1960 y 1975.
En sus páginas, el doctor Norberto Bellisio relata aventuras impensadas, como el día en que sobrevivió a un temporal en el pasaje Drake a bordo de un rompehielos, o como cuando pudo zafar de ser arrastrado por los vientos colosales que soplan en el islote Ailsa Craig y logró llegar remando por sus propios medios a la caleta que le dio protección.
Algunos relatos resultan divertidos, como la historia de un intrépido hippie que se convirtió en polizón y acabó realizando tareas manuales (muy a su pesar), o la de un buzo que huyó despavorido ante la presencia de supuestas “algas que caminan”.
Como broche de oro, el relato final nos cuenta sobre el arribo de las primeras mujeres científicas argentinas a la Antártida, una verdadera proeza para la época, que no hubiera sido posible sin el interés y la gestión obstinada del doctor Bellisio.